En resumen
- Los primeros días, menos es más: calma, rutina y pocas visitas.
- Prepara su rincón y lo básico antes de que llegue.
- Cada perro tiene su ritmo: algunos se adaptan en días y otros necesitan meses.
El día que llega a casa es emocionante para ti… y muy intenso para él. Todo es nuevo: los olores, los ruidos, las personas, las normas. Lo que hagas en estas primeras semanas le ayudará a entender que está en un lugar seguro.
Antes de que llegue
Ten preparado lo básico para no tener que salir corriendo a comprar el primer día:
- Un rincón tranquilo con su cama, lejos de la puerta y de los sitios de mucho paso.
- Comedero y bebedero, y la misma comida que tomaba en la protectora para empezar.
- Collar o arnés con chapa identificativa y una correa normal (mejor que extensible al principio).
- Algún juguete para morder y bolsas para los paseos.
Si en casa hay cosas que no debe tocar (cables, productos de limpieza, zapatos), es buen momento para ponerlas fuera de su alcance.
El primer día
Intenta que la llegada sea tranquila. Antes de entrar en casa, da un paseo corto por el barrio para que haga sus necesidades y empiece a conocer los olores de su nueva zona.
Una vez dentro, deja que explore a su ritmo, con la correa puesta si lo ves muy nervioso. Enséñale dónde está el agua y su cama, y no le obligues a nada: si quiere esconderse un rato, déjale. Está procesando muchas cosas a la vez.
Mejor dejarlo para más adelante
Las visitas de familiares y amigos que quieren conocerle. Durante las primeras semanas, cuantas menos personas nuevas, mejor.
La primera semana: rutina, rutina, rutina
Lo que más tranquiliza a un perro recién llegado es saber qué va a pasar. Intenta que los paseos, las comidas y la hora de dormir sean siempre a horas parecidas. Esa previsibilidad le da seguridad mucho antes que cualquier premio.
Es normal que al principio no coma mucho, que duerma más de lo habitual o, al contrario, que le cueste dormir. También es normal que tenga algún pipí en casa: no le riñas, sácalo más a menudo y felicítale cuando lo haga fuera.
Cuando se queda solo
Muchos perros adoptados han pasado por cambios y les cuesta quedarse solos. Practica desde el primer día con ausencias muy cortas (salir a tirar la basura, por ejemplo) y ve alargándolas poco a poco. Deja algo para morder y sal y entra sin grandes despedidas ni celebraciones.
La regla de los 3 días, 3 semanas y 3 meses
Muchas protectoras usan esta idea como orientación. Los primeros 3 días, el perro suele estar desbordado y a veces no muestra su carácter real. Hacia las 3 semanas empieza a entender la rutina y a relajarse. Y alrededor de los 3 meses suele sentirse ya en casa.
No es una norma exacta, pero ayuda a recordar algo importante: lo que ves la primera semana no es todavía tu perro de verdad.
Cuándo pedir ayuda
Si pasan las semanas y notas mucho miedo, problemas cuando se queda solo o cualquier comportamiento que te preocupa, pide ayuda pronto. La protectora le conoce y puede orientarte, y un educador canino que trabaje en positivo puede ayudarte mucho. Ante cualquier duda de salud, consulta siempre con tu veterinario.
Y si todavía estás pensando en adoptar, puedes empezar por conocer a los perros que esperan hogar.


